Con motivo del Día Mundial de Trabajo Social, en la Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) compartimos esta jornada con Dinah G. Barriales, trabajadora social y directora de Operaciones de los centros de cuidados de la zona centro de Caser Residencial.
Su trayectoria refleja la evolución “de la intervención directa hacia la gestión y la dirección”, sin perder la mirada integral que define al Trabajo Social, que le ayuda a “entender los servicios de cuidados” y que le aporta “competencias muy valiosas para la dirección”. De cara al futuro, subraya la importancia de “mantener siempre la sensibilidad social que caracteriza a la profesión”, así como ampliar la formación para afrontar los retos que afronta el sector.
Evolución en su trayectoria profesional dentro del Trabajo Social
¿Cuál fue tu motivación para estudiar trabajo social?
Cuando elegí estudiar Trabajo Social, me interesaba especialmente comprender cómo influyen los factores sociales en la vida de las personas y cómo desde las organizaciones se pueden generar respuestas a esas necesidades. Me parecía una profesión muy conectada con la realidad y con una visión bastante amplia de los problemas sociales. Con el tiempo, he comprobado que esa mirada global es muy útil no solo en la intervención directa, sino también en la gestión de servicios.
Ahora, desde la experiencia, ¿volverías a escoger esta profesión?
Sí, porque el Trabajo Social me ha dado una base muy sólida para entender las necesidades de las personas y cómo funcionan los sistemas de atención. Aunque mi trayectoria profesional ha evolucionado hacia la gestión y la dirección dentro de una empresa privada, esa mirada del trabajo social sigue muy presente en cómo entiendo los servicios de cuidado y en la toma de decisiones.
¿Siempre has trabajado en servicios de atención a personas mayores?
No, mi trayectoria ha sido bastante diversa. He trabajado con menores, en la Administración Pública, en proyectos de voluntariado y en primera atención, en la vivienda pública. Esa diversidad me ha permitido conocer diferentes realidades sociales y distintos modelos de intervención. Con el tiempo mi carrera se ha ido orientando hacia el sector de los cuidados y hacia la gestión de centros residenciales.
¿Por qué te gusta este sector?
El sector de los cuidados tiene un enorme impacto social. Estamos hablando de acompañar a las personas en una etapa muy importante de su vida y de apoyar también a sus familias. Es un sector que combina una dimensión muy humana con una gran exigencia en términos de organización, gestión y calidad de los servicios, especialmente cuando se trabaja desde una empresa privada que tiene que garantizar sostenibilidad y excelencia en la atención.
Actualmente tu posición es Directora de Operaciones de los Centros de Cuidados de la zona Centro en Caser Residencial. ¿Estamos las trabajadoras sociales preparadas para desarrollar puestos directivos?
Sin duda. El Trabajo Social aporta competencias muy valiosas para la dirección: capacidad de análisis de situaciones complejas, visión global, habilidades de comunicación y una gran orientación a las personas. Cuando estas competencias se complementan con formación en gestión y experiencia organizativa, las trabajadoras sociales pueden desarrollar perfectamente puestos directivos en organizaciones sociales, sanitarias y también en empresas privadas del sector de los cuidados.
Además, sigo confiando mucho en el valor que aportan estos perfiles dentro de las organizaciones. De hecho, en los equipos directivos con los que trabajo en los centros de cuidados de Caser, siempre procuro contar con trabajadores sociales, porque aportan una mirada muy completa sobre las personas, los equipos y los servicios. Creo que esa combinación entre sensibilidad social y capacidad de gestión es especialmente valiosa en el sector de mayores.
Di una fortaleza y una debilidad del perfil profesional de trabajo social para posiciones de alta dirección
Una fortaleza muy clara es la capacidad de entender las necesidades de las personas y de los equipos desde una perspectiva muy integral, lo que ayuda mucho a tomar decisiones que realmente impactan en la calidad de los servicios.
Quizá como debilidad, tradicionalmente el Trabajo Social ha estado más vinculado a la intervención directa que a la gestión, por lo que a veces falta formación específica en áreas como estrategia, gestión económica o liderazgo organizativo. Afortunadamente cada vez más profesionales del Trabajo Social están incorporando esa formación.
¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Lo que más me gusta es poder contribuir a que los centros de cuidados de Caser Residencial funcionen bien y a que los equipos tengan las condiciones necesarias para desarrollar su trabajo. Cuando una organización está bien gestionada, eso se traduce directamente en una mejor atención a las personas y en un entorno de trabajo más sólido para los profesionales.
Una recomendación o sugerencia para las futuras generaciones de trabajadoras sociales
Les diría que mantengan siempre la sensibilidad social que caracteriza a la profesión, pero que también amplíen su formación hacia la gestión, el liderazgo y la estrategia. El sector social necesita cada vez más profesionales capaces de combinar la comprensión de las personas con la dirección de organizaciones y servicios complejos.